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Impacto de la pérdida de competitividad en el desarrollo económico de un país



Resumen

Este artículo examina en profundidad el impacto de la pérdida de competitividad en el desarrollo económico de un país. A través de una revisión exhaustiva de la literatura existente y el análisis de casos de estudio, se exploran las causas multifacéticas y las consecuencias de largo alcance de la disminución de la competitividad nacional. El estudio aborda cómo la pérdida de competitividad afecta no solo los indicadores económicos tradicionales, sino también el tejido social, la innovación tecnológica y el posicionamiento geopolítico del país. Se argumenta que la recuperación de la competitividad requiere un enfoque holístico que integre políticas de innovación, desarrollo de capital humano, mejora del entorno empresarial y adaptación a las tendencias globales. El artículo concluye con recomendaciones para futuras investigaciones y consideraciones para los responsables de la formulación de políticas.

Introducción

En la era de la globalización y la rápida transformación tecnológica, la competitividad nacional se ha convertido en un factor crítico para el éxito económico y el bienestar social de los países. Definida por Porter (1990) como la productividad con la que un país utiliza sus recursos humanos, naturales y de capital, la competitividad determina la capacidad de una nación para mantener un alto nivel de vida para sus ciudadanos y para competir eficazmente en los mercados internacionales. Sin embargo, en un mundo cada vez más interconectado y dinámico, muchos países enfrentan el desafío de mantener o mejorar su posición competitiva. La pérdida de competitividad puede tener consecuencias profundas y de largo alcance, afectando no solo el crecimiento económico, sino también la estabilidad social, la innovación y el desarrollo sostenible. Este artículo se propone examinar en detalle las implicaciones de la pérdida de competitividad en el desarrollo económico de un país. Se abordarán las siguientes preguntas de investigación:

  1. ¿Cuáles son las principales causas de la pérdida de competitividad nacional en el contexto económico actual?

  2. ¿Qué impacto tiene la disminución de la competitividad en diversos aspectos del desarrollo económico, social y tecnológico?

  3. ¿Qué estrategias pueden implementar los países para recuperar y mantener su competitividad en un entorno global cambiante?

  4. ¿Cómo se interrelacionan la competitividad nacional y otros objetivos de desarrollo, como la sostenibilidad ambiental y la equidad social?

Revisión de literatura

Causas de la pérdida de competitividad

La literatura existente identifica múltiples factores que pueden contribuir a la pérdida de competitividad de un país. Krugman (1994) argumenta que la falta de innovación y el estancamiento de la productividad son causas fundamentales. Este argumento se basa en la idea de que la competitividad a largo plazo depende de la capacidad de un país para mejorar continuamente su eficiencia productiva y desarrollar nuevos productos y servicios. Sala-i-Martin et al. (2004), en el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, señalan que la calidad de las instituciones, la infraestructura, la estabilidad macroeconómica y la educación superior son pilares cruciales de la competitividad. Este enfoque multidimensional sugiere que la pérdida de competitividad puede ser el resultado de deficiencias en cualquiera de estas áreas o en su interacción.

Acemoglu y Robinson (2012) enfatizan el papel de las instituciones inclusivas en el fomento de la competitividad a largo plazo. Según su análisis, los países con instituciones extractivas tienden a perder competitividad debido a la falta de incentivos para la innovación y la inversión. Este argumento subraya la importancia de los factores políticos y sociales en la determinación de la competitividad económica. Rodrik (2004) introduce el concepto de "desindustrialización prematura" como una causa potencial de pérdida de competitividad, especialmente en países en desarrollo. Este fenómeno ocurre cuando los países pasan del sector agrícola al de servicios sin desarrollar plenamente su base industrial, lo que puede limitar su capacidad para competir en mercados globales de alto valor agregado. Además, la literatura reciente ha comenzado a examinar cómo los cambios tecnológicos rápidos, especialmente en áreas como la inteligencia artificial y la automatización, pueden afectar la competitividad nacional. Brynjolfsson y McAfee (2014) argumentan que los países que no se adaptan rápidamente a estas tecnologías emergentes corren el riesgo de quedar rezagados en términos de competitividad.

Impacto de la pérdida de competitividad

La pérdida de competitividad tiene efectos multifacéticos en la economía y la sociedad de un país. En términos económicos, Rodrik (2004) argumenta que la disminución de la competitividad puede llevar a una "desindustrialización prematura" en países en desarrollo, lo que a su vez puede resultar en un estancamiento económico a largo plazo. Este proceso puede manifestarse en una disminución de la participación del sector manufacturero en el PIB y el empleo, con consecuencias negativas para la productividad y el crecimiento económico. Reinert (2007) sostiene que la pérdida de competitividad en sectores de alta tecnología puede llevar a una "maldición de los recursos", donde los países se especializan en la exportación de materias primas, limitando su potencial de crecimiento económico. Este fenómeno puede crear una dependencia excesiva de los recursos naturales y hacer que la economía sea más vulnerable a las fluctuaciones de los precios de las materias primas. En términos de empleo, Autor et al. (2013) demuestran cómo la pérdida de competitividad en el sector manufacturero de Estados Unidos, debido en parte a la competencia china, ha tenido efectos negativos duraderos en los mercados laborales locales. Su estudio muestra que la pérdida de competitividad puede llevar a un aumento del desempleo, una disminución de los salarios y una reducción de la participación en la fuerza laboral, con efectos que persisten durante décadas.

Más allá de los impactos económicos directos, la pérdida de competitividad también puede tener consecuencias sociales y políticas significativas. Stiglitz (2002) argumenta que la pérdida de competitividad y el consiguiente aumento de la desigualdad pueden llevar a la inestabilidad social y política. Esto puede manifestarse en un aumento del populismo, la polarización política y la erosión de la confianza en las instituciones democráticas. En el ámbito de la innovación y el desarrollo tecnológico, la pérdida de competitividad puede tener un efecto de retroalimentación negativa. Aghion et al. (2005) argumentan que la competencia es un motor crucial de la innovación. Por lo tanto, a medida que un país pierde competitividad, puede disminuir su capacidad para innovar, lo que a su vez puede acelerar la pérdida de competitividad. Finalmente, la pérdida de competitividad puede afectar la posición geopolítica de un país. Nye (2004) introduce el concepto de "poder blando", que se refiere a la capacidad de un país para influir en otros a través de la atracción cultural y económica en lugar de la coerción. La pérdida de competitividad económica puede erosionar este poder blando, disminuyendo la influencia global del país.

Estrategias para recuperar la competitividad

La literatura ofrece diversas estrategias para recuperar la competitividad nacional. Porter (1998) enfatiza la importancia de desarrollar racimos industriales para fomentar la innovación y aumentar la productividad. Este enfoque se basa en la idea de que la concentración geográfica de empresas, proveedores e instituciones relacionadas en un campo específico puede crear sinergias que impulsen la competitividad.

Lall (2001) argumenta a favor de políticas industriales selectivas para desarrollar capacidades tecnológicas en sectores estratégicos. Este enfoque implica que los gobiernos deben identificar y apoyar activamente a los sectores con mayor potencial de crecimiento y competitividad global. Por otro lado, Hausmann et al. (2007) proponen un enfoque de "autodescubrimiento" donde el gobierno facilita la exploración de nuevas actividades productivas por parte del sector privado. Este enfoque reconoce la incertidumbre inherente al desarrollo económico y sugiere que los gobiernos deben crear un entorno que permita a las empresas experimentar con nuevas actividades y mercados.

  Mazzucato (2013) destaca el papel del "estado emprendedor" en la promoción de la innovación y la competitividad a través de inversiones estratégicas en investigación y desarrollo. Este enfoque argumenta que el gobierno debe asumir un papel más activo en la dirección de la innovación hacia áreas de importancia social y económica. En el contexto de la economía del conocimiento, Florida (2002) enfatiza la importancia de atraer y retener el "talento creativo" como una estrategia clave para mejorar la competitividad. Esto implica no solo invertir en educación y formación, sino también crear entornos urbanos y culturales atractivos para los trabajadores altamente calificados. Además, la literatura reciente ha comenzado a explorar cómo los países pueden mejorar su competitividad en el contexto de la transformación digital. Schwab (2016) introduce el concepto de "Cuarta Revolución Industrial" y argumenta que los países deben adaptar sus sistemas educativos, marcos regulatorios y políticas de innovación para aprovechar las oportunidades que ofrece esta nueva era tecnológica.

Estudio de caso: Puerto Rico

Puerto Rico ofrece un caso de estudio particularmente ilustrativo de cómo la pérdida de competitividad puede afectar profundamente el desarrollo económico de un territorio. Aunque técnicamente es un territorio no incorporado de los Estados Unidos, Puerto Rico enfrenta desafíos económicos únicos que lo hacen relevante para nuestro análisis.

Contexto histórico

Históricamente, Puerto Rico experimentó un rápido crecimiento económico desde la década de 1950 hasta la de 1970, impulsado por la "Operación Manos a la Obra", un programa de industrialización basado en incentivos fiscales para atraer inversión extranjera directa (Dietz, 2003). Este período vio a Puerto Rico transformarse de una economía agrícola a una industrial, con un enfoque particular en la manufactura farmacéutica y electrónica.

Causas de la pérdida de competitividad

  1. Eliminación de incentivos fiscales: La eliminación gradual de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de EE.UU., que proporcionaba exenciones fiscales a las corporaciones estadounidenses operando en Puerto Rico, comenzó en 1996 y se completó en 2006 (Hexner & Jenkins, 1995). Esto redujo significativamente el atractivo de Puerto Rico para la inversión extranjera.

  2. Altos costos operativos: Los costos de energía en Puerto Rico son significativamente más altos que en el continente estadounidense, lo que aumenta los costos de producción y reduce la competitividad (Alameda & Valentín-Mari, 2014).

  3. Rigidez del mercado laboral: Las regulaciones laborales en Puerto Rico, incluyendo un salario mínimo federal que es alto en relación con la productividad local, han contribuido a una baja tasa de participación laboral y altos niveles de desempleo (Krueger et al., 2015).

  4. Deuda pública insostenible: La acumulación de una deuda pública significativa ha limitado la capacidad del gobierno para invertir en infraestructura y servicios públicos, afectando negativamente el entorno empresarial (Chari et al., 2020).

Impacto de la pérdida de competitividad

  1. Contracción económica: Puerto Rico ha experimentado una contracción económica sostenida desde 2006, con una disminución del PIB real de aproximadamente el 14% entre 2006 y 2018 (Federal Reserve Bank of New York, 2019).

  2. Emigración masiva: La falta de oportunidades económicas ha llevado a una significativa emigración hacia el continente estadounidense. Entre 2010 y 2019, la población de Puerto Rico disminuyó en más del 14% (U.S. Census Bureau, 2020).

  3. Crisis de la deuda: En 2016, Puerto Rico se declaró en quiebra bajo el Título III de la Ley PROMESA, marcando la mayor bancarrota en la historia del mercado de bonos municipales de EE.UU. (Chari et al., 2020).

  4. Deterioro de la infraestructura: La falta de inversión ha llevado a un deterioro significativo de la infraestructura, como se evidenció dramáticamente durante el huracán María en 2017 (Zorrilla, 2017).

  5. Pérdida de capital humano: La emigración ha resultado en una "fuga de cerebros", con una pérdida desproporcionada de profesionales altamente calificados (Abel & Deitz, 2014).

Estrategias de recuperación

Puerto Rico ha implementado varias estrategias para intentar recuperar su competitividad:

  1. Diversificación económica: Esfuerzos para desarrollar nuevos sectores como el turismo, la agricultura de valor agregado y la economía del conocimiento (Government of Puerto Rico, 2020).

  2. Reforma energética: Planes para modernizar la red eléctrica y aumentar el uso de energías renovables para reducir los costos energéticos (Puerto Rico Energy Bureau, 2019).

  3. Zonas de Oportunidad: Implementación de incentivos fiscales federales para atraer inversión a áreas económicamente deprimidas (Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, 2019).

  4. Reestructuración de la deuda: Negociaciones en curso para reestructurar la deuda pública y restaurar la sostenibilidad fiscal (Financial Oversight and Management Board for Puerto Rico, 2020).

Lecciones del caso de Puerto Rico

El caso de Puerto Rico ilustra varios puntos clave discutidos en este artículo:

  1. La importancia de diversificar la base económica y no depender excesivamente de incentivos fiscales específicos.

  2. El impacto a largo plazo que la pérdida de competitividad puede tener en la demografía y el capital humano de un territorio.

  3. La interconexión entre la competitividad económica, la estabilidad fiscal y la calidad de la infraestructura.

  4. Los desafíos particulares que enfrentan las economías pequeñas y abiertas en un entorno global competitivo.

  5. La necesidad de un enfoque holístico para recuperar la competitividad, que aborde simultáneamente múltiples factores como la energía, la regulación laboral, la inversión en infraestructura y el desarrollo de capital humano.

El caso de Puerto Rico sigue evolucionando y ofrece un campo fértil para futuras investigaciones sobre estrategias de recuperación de la competitividad en economías insulares y pequeñas economías abiertas.

Conclusión

La pérdida de competitividad representa un desafío significativo y multifacético para el desarrollo económico de un país, con implicaciones que van más allá de los indicadores económicos tradicionales. Este artículo ha examinado en profundidad las causas, consecuencias y posibles estrategias de recuperación de la competitividad nacional. La evidencia sugiere que la pérdida de competitividad es un fenómeno complejo con múltiples causas, que incluyen la falta de innovación, instituciones débiles, políticas económicas inadecuadas y la incapacidad para adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos. Sus efectos son igualmente multifacéticos, abarcando desde el estancamiento económico y el desempleo hasta cambios estructurales en la economía, erosión del tejido social y pérdida de influencia geopolítica. Las estrategias para recuperar la competitividad requieren un enfoque holístico que integre políticas de innovación, desarrollo de capital humano, mejora del entorno empresarial y adaptación a las tendencias globales.

El papel del gobierno en este proceso es crucial, pero debe equilibrarse con la participación activa del sector privado y la sociedad civil. Además, la recuperación de la competitividad debe considerarse en el contexto más amplio del desarrollo sostenible, equilibrando los objetivos económicos con las consideraciones sociales y ambientales. Futuras investigaciones deberían explorar más a fondo la interacción entre la competitividad y otros objetivos nacionales como la sostenibilidad ambiental y la equidad social. Además, se necesitan más estudios empíricos para evaluar la efectividad de diferentes estrategias de recuperación de la competitividad en diversos contextos nacionales. En particular, sería valioso examinar cómo los países pueden mantener su competitividad en el contexto de la transformación digital y la Cuarta Revolución Industrial. Finalmente, es importante reconocer que la competitividad no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr un mayor bienestar social y económico. Por lo tanto, los responsables de la formulación de políticas deben considerar cuidadosamente cómo las estrategias para mejorar la competitividad pueden alinearse con objetivos más amplios de desarrollo inclusivo y sostenible.

Referencias

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